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La montaña Aslobas no solo fascina por su forma piramidal perfecta, sino también por los secretos que esconde en sus entrañas.

Casi en su cima, mirando al valle de Tasarte, abre su boca uno de los tubos volcánicos más antiguos del planeta con casi 14 millones de años, la edad que tiene nuestra isla. Desconocemos si este tubo volcánico fue testigo de una de las últimas batallas de la conquista castellana en Gran Canaria, pero sí sabemos que se trata de una rareza geológica que se remonta al origen de nuestra isla, y que aún retiene la vida, quizá de un pasado muy lejano. Un patrimonio natural extraordinario de Canarias y por sí de La Aldea de San Nicolás.

Tan solo en Australia y en alguna región de Centroeuropa existen unas pocas cavidades volcánicas tan vetustas como esta cueva pero desconocemos si su naturaleza geomorfológica es tan peculiar. Los análisis preliminares de las rocas de Aslobas nos dicen que se trata de un traquibasalto, una roca más rica en sílice que los basaltos y quizá por eso se observe en su interior curiosas formaciones minerales. Extrañas concreciones de aspecto coraloide, entre las que podría incrustarse la “Monganita”: una variedad de cuarzo que fue descrita por primera vez en Gran Canaria.

En el techo y paredes de la cueva aún se infiltra agua. En su interior habitan dos especies cavernícolas nuevas para la ciencia: una cucaracha subterránea completamente ciega y una cochinilla de la humedad. Los invertebrados no son los únicos invertebrados de esta cueva, hasta hace poco también compartían espacio con uno de los mayores mamíferos terrestres autóctonos que ha existido en la isla, la rata gigante de Gran Canaria, encontrada por primera vez en el Yacimiento Paleontológico de Los Caserones en la Aldea. Los escasos restos óseos que han sido encontrados entre la arcilla son testigos de una presencia prehistórica.

Ven a Aloha-t y te llevaremos a conocerla.

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Somos una empresa familiar netamente agrícola, que durante cinco generaciones se ha dedicado primero a la ganadería y la agricultura, y actualmente a la agricultura y al agroturismo.

Manuel Umpiérrez Ramírez (natural de Tazarte pero nacido en Veneguera) se casa con Rufina Martel del Toro (natural de San Mateo) y de ese matrimonio nacen tres hijos: Modesta, Alberto y Luis.

Al cumplir los dieciséis años Alberto decide emigrar a Cuba, donde se encontraba su padre.

La inexistencia de trabajo en la zona le obliga a tomar dicha decisión, y al volver, con algo de dinero, deciden comprar el cortijo de la Solana y el Lechugal, principalmente para el pastoreo. Después de la II Guerra Mundial, se empieza a enviar tomates a Europa, y se decide hacer pozos para empezar con los cultivos.

Hubo que roturar los terrenos, hacer muros para protegerlos de las barranqueras, preparar las laderas para los cultivos, crear estanques para llevar el agua del pozo a los terrenos y tuberías para poder recoger el agua de lluvia.

Esta transformación duró mucho tiempo, pues preparaban terrenos en los veranos y los cultivaban en invierno y así año tras año hasta llegar a la situación actual. Más tarde se empezó a diversificar los cultivos y se cultivaron plataneras.

Después empezaron a aparecer plantas tropicales que traían los emigrantes que retornaban a la zona y a las islas. Poco a poco se fue abandonando la ganadería, las condiciones climatológicas y las exigencias sanitarias complicaban su mantenimiento, quedando en la actualidad un solo ganado en la zona.

En época de zafra (período de tiempo entre el cultivo y la recogida del tomate) acudía gente de todas las zonas de la isla, especialmente de la parte alta y algunas de Fuerteventura. Una vez acabada la zafra, los trabajadores o bien se volvían a sus pueblos o se quedaban en Tazarte.

El primer almacén de empaquetado de tomates que se hizo en el pueblo está situado en la misma playa, en estado de semirruina, construido por la familia en los años cincuenta, y de allí se mandaban los tomates por barco, primero hasta Arguineguín y posteriormente al muelle de Las Palmas para ser enviados a Europa. Tras haber abandonado muchas parcelas a lo largo de veinte años, estamos intentando no solo volver a tener todas las parcelas posibles cultivadas, sino también a acondicionar las viviendas heredadas lo mejor posible, ya que al estar dentro del PARQUE RURAL DEL NUBLO y a la RESERVA DE LA BIOSFERA DE GRAN CANARIA y no tener plan de uso y gestión debido a las malas administraciones actuales, no nos permiten acondicionarlas legalmente como nos gustaría.

Actualmente José Alberto Umpiérrez Díaz, nieto de Alberto Umpiérrez Martel, es el encargado de seguir con la tradición familiar a través del agroturismo. Si quieres saber más sobre las frutas tropicales y sobre el paraje natural de Tazarte, ven y Aloha-t con nosotros.

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